Exposición Virtual: Imagen y Memoria Guanajuatense en Piedra y Bronce.

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Bienvenidos

Vivir una pandemia nos obliga a cambiar nuestras maneras de interactuar con la gente a nuestro alrededor, cuidarnos teniendo menos acercamiento es una de las prioridades que tenemos en este momento para salvar vidas,  por este motivo nuestra exposición temporal la presentamos en esta ocasión a través de nuestra página electrónica. Así pues el Archivo Histórico del Archivo General del Poder Ejecutivo tiene el agrado de compartirle parte de su resguardo documental fotográfico mediante esta exposición que muestra algunos de los monumentos que visten la ciudad de Guanajuato, obras arquitectónicas o escultóricas que son parte esencial de todo el componente urbano, siendo capturados por una cámara análoga en la primer mitad del siglo XX y que en la actualidad conforman nuestro acervo, ahora las acercamos a la comodidad de su hogar con una pequeña reseña que le llevará por la misma historia de Guanajuato y su Memoria Urbana.

Archivo Histórico del Archivo General del Poder Ejecutivo.
Calle Alhóndiga e Insurgencia #1, Centro, Guanajuato, Gto.

Descripción de las fotografías incluidas en la exposición virtual

Sección 1

Esta peculiar construcción data de principios del siglo XVIII al formar parte del complejo de la hacienda de la Purísima, que se encontraba próxima al mineral de Marfil. Tiempo después, pasó a manos de don Francisco de Castañeda y con ello a abastecer las necesidades de sus propiedades.

Recibió su nombre por las ocho esculturas de santos (o de nobles)  que coronan las pilastras de una de sus cortinas, cuya composición en conjunto con la naturaleza, le han dado un aspecto pintoresco y fotogénico al lugar. Se han señalado seis de ellos y se ha dicho que posiblemente se traten de María Magdalena, San Juan Nepomuceno, la Virgen de Guadalupe, San Juan Bautista, San Miguel Arcángel y San Francisco de Asís, aunque es difícil precisarlo varias perdieron sus atributos iconográficos. También ha suscitado la aparición de una leyenda que le da un toque de misterio a la vez.

La llegada del ferrocarril a Guanajuato constituyó un importante adelanto tecnológico, social y cultural, pues comunicó a la ciudad con otras villas y ciudades del estado, y con la ampliación de las vías que venían de México. El suceso propició el movimiento de viajeros que iban y venían, así como la llegada de mercancía se hizo mucho más rápida y eficiente.

En 1908 se concluyó el tramo que permitía el arribo del ferrocarril hasta la ciudad, con la estación expedita de Tepetapa, pues en un principio solamente llegaba hasta Marfil y de ahí, los viajeros tenían que trasladarse como pudieran. Asimismo, el ferrocarril impulsó otro medio de transporte al interior, los tranvías, que se conectaban desde el jardín Porfirio Díaz (hoy el Cantador) hasta la Presa de Olla.

Esta bella obra de ingeniería permitió el tránsito de mineros y comerciantes de Guanajuato al Mineral de Marfil, atravesando el río Guanajuato. Este distintivo puente se encuentra ubicado en uno de los barrios más antiguos y populares de la ciudad, cuya nomenclatura se deriva de una voz tarasca que significa “pequeño llano sobre el cerro”. Tepetapa no sería el mismo sin su distintivo puente, una obra de ingeniería que se concluyó el 26 de diciembre de 1835 con la intención de comunicarlo con la ciudad y a su vez, con el camino que conduce a Marfil.

Este se encontraba al interior del patio de la Alhóndiga y actualmente se ubica en la plaza frente a la parroquia de Pénjamo. Representa al cura Miguel Hidalgo como un caballero de principios del siglo XIX, portando una larga casaca, con un sombrero de copa alta en su cabeza, un brazo flexionando hacia la espalda y el otro, extendido, sosteniendo un documento enrollado. Es una réplica de una estatuilla de don Clemente Terrazas.

La campana de la Independencia que se encuentra en el Museo de Historia Regional Alhóndiga de Granaditas es una réplica de la campana original que hizo sonar el padre Miguel Hidalgo y Costilla la madrugada del 16 de septiembre de 1810 en la villa de Dolores. La intención de dicho llamado era unirse y luchar por la causa insurgente. Este objeto se ha convertido en uno de los símbolos patrios más populares, junto a la bandera, el escudo y el himno nacional. Está labrada en bronce y tiene algunos elementos decorativos en su superficie.

El rostro de Benito Juárez, con las facciones marcadas de un hombre de cierta edad, sobresale de la pared de la fachada de la Presidencia Municipal de Guanajuato, y esta escultura en bronce fue costeada por la Universidad de Guanajuato, tal como lo señala una placa que lo acompaña “La Universidad de Guanajuato al Benemérito de las Américas, 1968”.

Además, esta efigie nos recuerda un dato poco conocido, pues el 19 de enero de 1858 Benito Juárez declaró a Guanajuato “Sede de los poderes federales” donde publicó su manifiesto con el que iniciaría la Guerra de Reforma.

En el jardín de Embajadoras se encuentra el Monumento a la Libertad, compuesto por una fuente de cantera en cuyo remate se posa una estatua femenina que representa a la Libertad, personificada bajo la figura de una joven mujer vestida a la usanza griega, en la mano derecha, sosteniendo una antorcha, y en la izquierda, lo que parecen ser una tablillas con alguna ley o inscripción grabadas, a sus costados, se asoman cabezas de león por cuyo hocico emana el agua. Anteriormente, este conjunto se encontraba en el parque Florencio Antillón, después fue trasladada a este lugar en 1951.

Este espacio se encuentra adornado con varias esculturas de ranas en cantera rosada de distinto diseño y expresión, algunas van en pares y otras solas, en alusión al significado del nombre de la ciudad “Lugar montuoso de ranas”. También ha sido decorado con un muro que tiene la leyenda “Guanajuato, patrimonio de la humanidad”, banderas de distintas partes del mundo y un pebetero que se enciende en eventos importantes, como en el inicio del Festival Internacional Cervantino.

Esta escultura ecuestre que representa al general Sostenes Rocha se encuentra ubicada frente al Palacio de Gobierno, en el Paseo de la Presa de la Olla. Fue hecha en bronce y ejecutada por el escultor J.L. Cordero, y el espacio fue inaugurado el 11 de junio de 1955.  En la parte inferior contiene una placa que dice: “El Lic. José Aguilar y Maya, en nombre del gobierno y del pueblo de Guanajuato a su coterráneo el General de División don Sostenes Rocha, el día del aniversario de la toma de Tampico y en conmemoración de su victoria en defensa de las instituciones republicanas”.

Aunque este singular monumento ya no existe, se ubicaba en el Paseo de la Presa y se inauguró en 1903 con motivo de la visita de don Porfirio Díaz a la ciudad (evento en el que también se develó el Teatro Juárez) y fue muy especialmente compuesto en honor de doña Carmen Romero y Rubio de Díaz, su esposa. Tenía una clara inspiración parisina, colocado en una de las extremidades del Paseo para dar la apariencia de que se trata de un monumento colocado en un jardín. La fotografía es una evidencia de la importancia que desde entonces tenía el lugar para la recreación y el entretenimiento

Sección 2

La iglesia de San Cayetano fue construida en el siglo XVIII como resultado del auge minero en el que entró la zona, así como el descubrimiento y explotación de la mina de plata La Valenciana, propiedad de don Antonio Obregón y Alcocer, Conde de Valenciana.

Su impresionante fachada de estilo barroco churrigueresco, fue labrada en cantera rosa y en su interior todavía se conservan los retablos dorados de la época colonial, finamente tallados que da muestra de la riqueza y pujanza económica. El templo se concluyó el 6 de agosto de 1788.

Cerca de esta plazuela se encuentra un obelisco dedicado a Celedonio Domenico de Jarauta, quien fuera un ferviente defensor de la patria, al luchar al lado de los generales Paredes y Doblado, en 1846, contra el ejército estadounidense oponiéndose al tratado de Guadalupe-Hidalgo. Fue fusilado en este lugar el 18 de julio de 1848.

Santa Paula es uno de los íconos de la ciudad, al ser uno de los panteones o cementerios municipales más antiguos que todavía están en funcionamiento, fue inaugurado el 13 de marzo de 1861. En este espacio se localizaron varios cuerpos momificados que le valieron la construcción del Museo de las Momias.

Además de los usos señalados, actualmente se ha apostado por ser sede de varios eventos culturales, como la proyección de varios ciclos de cine con temática de terror.

Como contexto histórico, es importante señalar que el 22 de abril de 1937, 6 mineros fueron asesinados a tiros después de que se habían manifestado en algunas marchas para exigir mejores condiciones laborales, pues en esos momentos, la industria minera atravesaba por serios problemas corporativos. A raíz de ese terrible suceso, se erigió en Guanajuato un obelisco de mármol para honrar su memoria, en donde fueron grabados sus nombres: Juan Anguiano,  Antonio Vargas, Simón Soto, Reynaldo Ordaz, Luis Fonseca y Antonio García.

Monumento de bronce en honor de los mineros mártires caídos el 22 de abril de 1937, aunque también se cuenta como símbolo de la actividad minera característica de la ciudad y que le ha dado grandeza. Este conjunto se encuentra ubicado en una glorieta a la entrada de Guanajuato y fue inaugurada el 10 de mayo de 1964 por el Gobernador Constitucional del Estado, Juan José Torres Landa.

Los mineros son representados bajo las figuras de dos hombres en plena actividad laboral: mientras que uno, en cuclillas, sostiene un cincel, el otro, erguido, hace ademán de golpear la piedra con un mazo.

Los trabajos para la entubación de la Calle Subterránea Miguel Hidalgo de Guanajuato comenzaron el 9 de septiembre de 1963, con la intención de aliviar y desazolvar las vías de la ciudad, pues desde antaño ha padecido de constantes inundaciones y estancamientos pluviales. Este impresionante trabajo de ingeniería tiene una longitud 2, 870 metros y va desde la Plaza Allende hasta la Plaza Hidalgo; posee una extensión de 34, 260 m2 de superficie, cruzada por 127 arcos. Algunos tramos sostienen puentes públicos o privados, además de diversas rampas para acceso de vehículos y de transeúntes.” Fue inaugurada por el presidente Adolfo López Mateos, el gobernador Juan José Torres Landa, y el alcalde ingeniero Tiburcio Álvarez Hernández, quien fuera autor del proyecto de esta importante obra.

Construido en la antigua plaza de toros de Gavira, el actual Mercado Hidalgo fue inicialmente proyectado como una estación de ferrocarril, por los ingenieros Ernesto Brunel y Antonio Rivas Mercado, cuyo proceso inició en 1905 y se inauguró el 16 de septiembre de 1910 como parte de los festejos de los 100 años del inicio de la Independencia de México. Esta fue una celebración que duró tres días en donde se presentaron varios números para amenizarla y que incluyeron una función de orquesta, banda de viento municipal, un coro de niños y la develación de placas conmemorativas.

Este es el edificio más emblemático de la ciudad, enclavado en el corazón de la misma. La alhóndiga fue uno de los resultados de la prosperidad económica que se derivó en Guanajuato a raíz de la explotación minera, lo que permitió la construcción de edificios religiosos y administrativos. En este caso se trataba de un almacén de granos, que abastecía a la población.

Después del ataque insurgente y de la toma de la alhóndiga el 28 de septiembre de 1810, donde sirvió como refugio para los hispanos, este recinto jamás volvió a ser almacén de semillas. Posteriormente fue cuartel de los liberales, conservadores, de 1864 a 1949 se convirtió en cárcel y finalmente y hasta la actualidad, ha sido el Museo de Historia Regional.

Es una escultura de bronce, con base de cantera y mármol, de estilo neoclásico, que fue diseñada en 1897 por el artista mexicano Jesús Fructuoso Contreras. Fue inaugurada el 27 de octubre de 1903 en una visita que don Porfirio Díaz hizo a Guanajuato.

La Paz, representada bajo la figura de una mujer, a la usanza griega, es coronada por laureles, símbolo del triunfo. A sus pies tiene una esfera que significa el mundo, dos niños pequeños, amorcillos o genios que representan la industria y la ciencia porfiriana y una figura derrotada que personifica a la guerra. Esta escultura se ha convertido en un referente obligado de la ciudad.

Esta señorial casona se encuentra ubicada frente a la Plaza de la Paz y es un claro ejemplo de la arquitectura neoclásica en edificios civiles por su trazo limpio y elegante. Su edificación se atribuye a dos vías: una, al arquitecto celayense Francisco Eduardo Tresguerras y otra, a los arquitectos Esteban González y José del Mazo y Avilés. Fue concluida entre 1800 y 1802.

Es de dos plantas y fue construida con cantera rosa. En el remate de la fachada se puede apreciar el escudo de la casa Rul, cuyo propietario fue el conde Diego Rul, personaje notable de la sociedad guanajuatense que estuvo casado con doña Ignacia Obregón, hija del conde de Valenciana. Actualmente, el espacio ha sido acondicionado como museo y está bajo la supervisión del Instituto Estatal de la Cultura.

 

Sección 3

El Edificio Central de la Universidad de Guanajuato es otro ícono indiscutible de la ciudad. Esta imponente construcción representa la imagen de la educación universitaria en el estado, aunque su edificación  es de fecha muy reciente, pues fue concluida el 20 de agosto de 1955, siendo su arquitecto el señor Vicente Urquiaga Rivas. Es famosa por sus apariciones en diversas cintas y se ha convertido en un punto de reunión fácilmente distinguible.

Sus antecedentes directos son el Real Colegio de la Purísima Concepción y el Colegio del Estado. A partir de entonces, la Universidad ha formado a muchas generaciones de mujeres y hombres.

La construcción del Oratorio de San Felipe Neri o templo de la Compañía, se inició el 6 de agosto de 1747 con el diseño del fraile betlemita fray José de la Cruz, y se concluyó dieciocho años después, en el año de 1765, con el arquitecto mexicano Felipe Ureña. Su fachada tiene un marcado estilo barroco churrigueresco pero su interior fue redecorado con estilos posteriores.

El templo posee tres naves y una impresionante cúpula que alcanza los 29.5 mts. de altura. El recinto alberga una importante colección pictórica y escultórica en su interior y además de sus funciones religiosas, actualmente se ha convertido en una importante sede de festivales y presentaciones musicales.

Se dice que esta hermosa fuente fue traída desde Florencia, Italia, como regalo del entonces emperador Maximiliano de Habsburgo. Anteriormente se encontraba en la Plaza de la Paz y adornaba este lugar. Sin embargo en 1871 fue removida de su sitio para ser colocada en esta plazoleta, cuyo verdadero nombre es Plaza General Joaquín González, quien fuera gobernador del Estado, pero que debido a que era un punto de comercio de artículos baratos, comenzó a llamársele del “baratillo”.

La fuente tiene motivos marinos, como los delfines que se encuentran en la base de su soporte y se cree que tiene una gemela, la llamada fuente “florentina” ubicada en el municipio de Irapuato, Gto.

Este recinto se inauguró en abril de 1788 para el disfrute de las artes escénicas entre los guanajuatenses. Además de este uso, en el lugar se realizaban bailes públicos como parte del Carnaval, al cual se podía acudir llevando máscaras para ocultar la identidad de los asistentes.

Tiempo después, se utilizó como sala de cine en donde se proyectaban las novedades que llegaban a la ciudad. Un lamentable descuido en 1921 hizo que el lugar se incendiará casi en su totalidad, dejándolo inhabilitado, hasta que fue restaurado y ornamentado en estilo Art Decó en la década de los 50. Finalmente, fue inaugurado el 16 de septiembre de 1955 con un número alusivo a los festejos patrios. Actualmente, este espacio forma parte de las instalaciones de la Universidad de Guanajuato, en donde se exponen funciones de teatro, orquesta, baile y cine.

Este es otro de los monumentos distintivos de la ciudad, se comenzó a construir en 1873 con el diseño de José Noriega, aunque la labor fue suspendida y reanudada años más tarde, esta vez bajo la dirección de Antonio Rivas Mercado y Alberto Malo, quienes hicieron varias modificaciones al proyecto original. Este majestuoso edificio posee un estilo ecléctico, su fachada es  neoclásica coronada por siete musas: Calíope, Clío, EratoEuterpeMelpómenePolimnia, TalíaTerpsícoreUrania,  su interior tiene elementos arabescos.

Una vez que se terminó, fue inaugurado el 27 de octubre de 1903 con la presencia del presidente de la república, el general Porfirio Díaz. Actualmente es una de las sedes predilectas del Festival Internacional Cervantino, además de múltiples conciertos y funciones musicales y dancísticas.

Edificado en 1939 con una altura de 26 metros y en cantera rosa, con un costo de $40,000.00 pesos, el Pípila representa a uno de los personajes emblemáticos en la historia guanajuatense, el minero Juan José Martínez, aquel insurgente que cargaba en su espalda una pesada loza y sostenía en su mano derecha una antorcha encendida con objeto de destruir la puerta de la Alhóndiga de Granaditas, refugio de españoles, el 28 de septiembre de 1810.

La colosal estatua, obra del escultor Juan Fernando Olaguíbel, autor también de la Diana Cazadora de la Ciudad de México, se encuentra asentada en uno de los puntos más altos del Cerro de San Miguel, como observando la ciudad a la que ayudó en su libertad. A sus pies se grabó la frase “Aún hay otras alhóndigas por incendiar” como síntesis de su hazaña, que todavía puede considerarse vigente. 

En la Plaza Allende se ubica este par de esculturas ecuestres, que parecen dar la bienvenida al Teatro Cervantes. Son figuras de buena ejecución, labradas en bronce por el artista Víctor Gutiérrez Guerra y fueron colocadas en esta plaza el año de 1977. Representan al célebre héroe de la literatura don Quijote de la Mancha y su fiel escudero Sancho Panza, con las características físicas y psicológicas descritas por Cervantes.

Edificio destinado para albergar el Poder Ejecutivo del Estado, construido en líneas sobrias pero elegantes, de cantera rosada. Su fachada tiene dos insignias importantes que refuerzan su carácter gubernativo: en la puerta principal, el escudo del estado de Guanajuato, y arriba, en el remate, el águila nacional, devorando a la serpiente.

En un informe del 15 de septiembre de 1953 emitido por el gobernador Lic. José Aguilar y Maya comunicó que el capital que se utilizó para su construcción ascendía a $1.250,000.00, incluyendo el mobiliario con el que se acondicionó. Este edificio forma parte de la traza urbana que distingue el Paseo de la Presa de la Olla y forma un conjunto armonioso junto a otros bienes inmuebles que se hayan cercanos.

El Atalaya de la Presa de la Olla es una construcción genuina que le aporta encanto al lugar y lo vuelven bastante fotogénico.

En cuanto a su historia, en 1741 se aprobó la construcción de la presa para que abasteciera de agua a la población de Guanajuato, la cual se ubicaría en el entonces “Rancho de la Olla”. La obra se terminó en 1749, aunque tuvo una segunda etapa de construcción en 1849 en la que se aumentó la dimensión de la cortina y que fue inaugurada en 1852. La Atalaya fue construida de 1893 a 1895 y desde entonces ha fungido como la vigilante incansable de la presa.

En la actualidad, la Presa de la Olla se ha convertido en el escenario de las Fiestas de San Juan, una celebración religiosa en la que se organiza una verbena popular, ideal para los paseos familiares, el descanso y la recreación. Estos festejos inician el primer lunes de julio de cada año.

Entre las presas de la Olla y San Renovato se encuentra el  jardín de las Acacias un espacio destinado para la recreación familiar, adornado con árboles de jacarandas y otras variantes, de ahí su nombre. En este lugar se encuentra un monumento a Miguel Hidalgo, erigido en una columna de cantera verde, mientras que la escultura está labrada en bronce y  todo el conjunto alcanza una altura de 5.35 metros. Fue un diseño del italiano Guis Trabachi.

Entre las presas de la Olla y San Renovato se encuentra el  jardín de las Acacias un espacio destinado para la recreación familiar, adornado con árboles de jacarandas y otras variantes, de ahí su nombre. En este lugar se encuentra un monumento a Miguel Hidalgo, erigido en una columna de cantera verde, mientras que la escultura está labrada en bronce y  todo el conjunto alcanza una altura de 5.35 metros. Fue un diseño del italiano Guis Trabachi.

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Gracias al Maestro Armando López Valdivia y al Grupo “Los Tiempos Pasados”, por autorizar el uso de las piezas musicales para sonorizar esta exposición.