Historia del edificio del Archivo Histórico

Por muchos años la documentación histórica del Estado de Guanajuato transitó por oficinas, escaleras, pasillos, bodegas y habitaciones de varios inmuebles. Fue a principios de la década de 1980 que el Archivo Histórico contó con un espacio adaptado para tal función, en el primer piso de la casa-habitación ubicada en la calle de Cantarranas, N° 7, de la ciudad de Guanajuato.

En 1989 el gobernador del Estado, Rafael Corrales Ayala, interesado en la conservación de la memoria documental, y con el fin de reunir la documentación tanto del Archivo de Concentración como del Archivo Histórico, mandó construir un edificio único y apropiado, para así formar y albergar el Archivo General del Estado.

El espacio físico destinado para tal propósito fue el de la esquina de las calles Insurgencia y Alhóndiga, N° 1, en la zona centro de la capital del Estado. En su momento, el terreno estuvo ocupado por la hacienda de beneficio de metales de Puente de Palo, la cual, según el historiador Lucio Marmolejo, fue destruida por un incendio en 1867. En el siglo XX, la minería guanajuatense y la economía en general, comenzaron a decaer, por causa de los estragos de la Revolución Mexicana y la introducción de nuevos métodos para la extracción del mineral, entre otros factores. Así, paulatinamente, desaparecieron los beneficios mineros y muchos quedaron en abandono, como la hacienda de Puente de Palo. Con el tiempo, el terreno albergó una fundidora, hasta que el sitio permaneció en ruinas.

Sala de Exposiciones del Archivo Histórico
Sala de Exposiciones del Archivo Histórico

El edificio fue construido entre 1988 y 1989, por el arquitecto Zuzumo Asano, de ascendencia japonesa. El costo de la obra se estimó en 4 millones 127 mil pesos y fue inaugurado el 7 de septiembre de 1989 por el presidente de la República, Carlos Salinas de Gortari, la directora del Archivo General de la Nación, Leonor Ortiz Monasterio, y por Director del Archivo General del Estado, Isauro Rionda Arreguín, a quien se debe la iniciativa del recinto para el resguardo de la memoria histórica de la entidad.

El recinto tiene una superficie de 900 metros cuadrados, cuenta con cinco niveles y un sótano, y se sostiene sobre grandes columnas de acero que soportan el peso de la documentación resguardada. Una parte de su fachada está recubierta con cantera rosa y su vestíbulo está habilitado con pisos de mármol; este espacio es utilizado para realizar eventos como exposiciones, conferencias, congresos y cursos. En el interior se distribuyen los acervos documentales, la hemeroteca, la fototeca, la biblioteca y la mapoteca, así como los talleres de restauración, el de encuadernación, el laboratorio de fotografía y la sala de consulta, al igual que las áreas de trabajo administrativo.